viernes, 26 de diciembre de 2008

CAPÍTULO XXIX

Nube temporal, llamado así porque es libro en el aire, triste, como de invierno, con algunos poemas temporales, otros menos airados, otros más permanentes en lo que quede de mi obra, si es que algo queda; poesía que no me deja ver el sol, que limita mi cielo, de la que no soy el único responsable, pues no hay verso salido de mi pluma por mi solo designio, sino de una amorosa colaboración con otros seres.